Aquí os dejamos parte de la entrevista realizada en la revista XL Semanal a Enrique Bañuelos , que ha sido publicado el día 04 de abril de 2010 .
COMPAÑERO DEL METAL
Bañuelos es orgulloso, pero no es orgullo de casta. No tiene pedigrí. No es el vástago de las grandes fortunas españolas. Es orgullo de clase. Hijo de obrero y de ama de casa, huérfano de un trabajador del metal que murió en un accidente en el tajo cuando él tenía nueve años. Y la familia las pasó canutas. «Muchas veces la comida se terminaba antes de que acabase el mes», recuerda. Su madre se las arregló como pudo para sacar adelante al pequeño Enrique y a su hermana Bienvenida. El orgullo de Bañuelos es metalúrgico. Voluntad de acero forjado en esa infancia dura en la que aprendió a sacarse las castañas del fuego y a aprovechar las oportunidades. La empresa donde trabajaba su padre le pagó los estudios. Hincó los codos y se licenció en Derecho y Empresariales. Pero también hay un poso de resentimiento en ese orgullo que lo sostuvo cuando se cayó del pedestal. Bañuelos siempre tuvo conciencia de ser un advenedizo en el mundo de los poderosos. El hijo espabilado de un `currito´ al que miraban con altivez los oligarcas de siempre. Y los culpó de su debacle. Y le mortificaba imaginar cómo se regocijaron cuando fue apartado de Astroc, su criatura, y las acciones rebotaron al saberse su defenestración.