“Vieron levantarse la nueva raza de humeantes prometeos en forma de hornos altos, ayudaron a renovar el mito de la ciencia y la industria. Sólo le ha faltado a aquella breve e intensa Babel de piedra, arrabio y carbón, mordida ahora por el rigor del tiempo, quien supiera hacer historia de la extraña belleza de sus chimeneas industriales…” E. Rodríguez (2001)

La tecnología es la adaptación propia del ser humano para su supervivencia. El fuego y el hierro son los paradigmas del deseo humano de un mítico dominio de la naturaleza.

El horno alto es un símbolo por su función, por su presencia física, que se hace más evidente tras haber sido despojado de estufas y edificios anexos, por su situación entre el mar y la ciudad de Sagunto. Es un mirador hacia los primeros forjadores de hierro de estas tierras, los íberos, que también fueron los primeros habitantes de Arse, la antigua Sagunto, y también un mirador hacia el mar y hacia el futuro.
Nos permite tomar distancia, una nueva perspectiva física y temporal. Propone un viaje en el tiempo al acercarnos al pasado industrial, aún vivo en los testimonios orales de los habitantes del puerto y en los documentos históricos; y distanciarnos de los esfuerzos y luchas diarias, permitiendo aprender y comunicar a otras generaciones historias vividas y lecciones ya aprendidas.
Enseña y provoca a los seres humanos a conocerse como individuos y cómo sociedad, les dota de contexto, les ayuda a comprender los problemas del presente y a buscar nuevas soluciones.

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